En Mi Mundo Interior | Manual de Felicidad
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— Manual de Felicidad

Otra de las cosas que el Ser Humano ha intentado plasmar por escrito, desde el orígen de los tiempos, es la manera de ser feliz. Pero antes de poder hablar sobre ello, debo sintetizar para mí qué es la felicidad.

La felicidad es un estado de ánimo pasajero, producto de un hecho de pequeño o gran calibre, que te proporciona un cambio positivo en tu estado de ánimo. Como ejemplos se me ocurren citar: ver a alguien que hace tiempo que no ves, ver a la persona que quieres ver, abrazar a un amigo, una sonrisa de un extraño, reecontrarte con la familia, hacer el amor con la persona que quieres, o simplemente un resultado adecuado de tu equipo favorito….

Pero la Felicidad es algo más. Es poder levantarse cada mañana y comprobar si llueve o hace sol. Hacer café y que su olor impregne tu casa. Encender la radio y escuchar música. Levantarte de la cama, y poder ir al baño. Una caricia robada, que despierta mariposas en tu interior. La Felicidad está ahí. En cada cosa que hacemos,  cada barrera que derribamos, cada obstáculo que conseguimos salvar.

Felicidad es encontrarte con esa persona que te cae tan mal, y tener que saludarla por cortesía, porque unos instantes después ya te habrás librado de ella. Felicidad también es ponerse malo, siempre y cuando te vayas curando, porque durante ese tiempo sentirás una especial atención de tus seres queridos. Felicidad también puede ser, cuando pierdes algo material, porque al cabo de unos días o quizá de meses, verás que tampoco lo necesitabas para vivir. Felicidad también puede ser cuando se produce una ruptura, o un desengaño, porque al cabo de un tiempo, no se sabe cuánto, seguirás viviendo, y disfrutando.

Una vez hecha ésta pequeña exposición, voy a pasar a enumerar, humíldemente, mi Manual de la Felicidad.

1. Elimina lo material. Felicidad es darse cuenta de que lo material sobra. Como dijo Indira Ghandi, “nacimos sin nada, y sin nada nos iremos”. Todo el equipaje que llevamos, solo genera retraso. Tuve la suerte de comprobarlo en mi último viaje: cada día que pasaba, veía que necesitaba menos cosas en mi mochila…

2. Rodéate de la gente que te quiere. Felicidad es cuando decides pasar más tiempo con la gente que te merece. A lo largo de tu vida, seguro que has estado buscando conquistar a una persona, o formar parte de un grupo de personas, y ves que no puedes llegar a conseguirlo. Eso te frusta, y te entristece. Es en ese momento, cuando te das cuenta, de que hay gente a tu alrededor, que no te presta la atención que te mereces. Tú, obcedado, piensas que puedes llegar a forma parte de su vida, de hecho durante un tiempo, peleas y peleas, por lograr tu objetivo. Hasta que un día, interiorizas que tampoco merece la pena. Ahí es donde nace un nuevo momento de felicidad, cuando prescindes de esa persona, o de ese grupo, y te centras en estar con la gente que realmente quiere pasar tiempo contigo.

3. Almacena los instantes en tu mente.  Nuestro cerebro es un ordenador. En él quedan grabadas fechas, datos, números, nombres y un montón de cosas. Pero el cerebro también tiene instalado un sistema de grabación, una especie de DVD, que almacena las cosas que te suceden. Preocúpate de acumular material de alta calidad: viaja, experimenta, arriésgate, diviértete, ríete de la vida. Y cuando tengas un momento de bajón, rebusca en tu biblioteca y saca la sonrisa a la cara. Una vez hecho esto, sal de tu casa, y disfruta de la vida.

4. Di que quieres a tu gente. El ser humano es egoista por Naturaleza. Nacemos solos; al llegar la noche, lo último que oímos es nuestra respiración; siempre pensamos en nosotros, antes que los demás; y deseamos que nos digan lo mucho que nos quieren. ¿Pero y qué pasa con la gente que te rodea? Ellos también quieren oírtelo. Necesitan saberlo. Díselo. Pierde el miedo a la palabra Te Quiero. Elimina ese mito que hace creer a la gente que eso es cosa de blandos. O que significa, pasaré el resto de mi vida contigo. Te quiero, resume los sentimientos de afecto que tienes por una persona. Cuando tengas que decir Te Quiero, a la persona amada, ella notará una entonación diferente. Así que comparte tu amor con tus amigos, familia y pareja.

5. Preocúpate de los demás. Regala tu tiempo. Ayuda al que lo necesita. Pon tu grano de arena para construir una sociedad mejor. Recaba fondos para destinarlos a gente, cercana o lejana, que esté en una situación económica peor que la tuya. O simplemente, en colaborar con una Ong, o cuidando enfermos, o entrenando un equipo de niños. El agradecimiento que recibes a cambio, el cariño que percibes, no tiene precio.

6. Comparte tus posesiones. A mi me sabe mejor un bocadillo, cuando te dejo un trocito si tienes hambre. O esa coca-cola que bebemos entre dos. O compartir un último cigarrillo. Me sabe mucho mejor ese trozo de chicle, partido a la mitad, porque no hay más. O cuando le damos juntos los últimos buches a la misma lata de cerveza. O esa botella pequeña de agua, que tomé en aquella montaña de Tailandia, con un grupo de desconocidos. Me sabe mejor, cuando me das un trozo de tu pizza, y yo de la mía. Cuando entre todos nos juntamos y ponemos para hacer un regalo a un amigo. Compartir, es regalar felicidad.

7. Saborea la existencia. Y no solo hablo de saborear la comida, que también. Sino de cada pequeña cosa que nos regala nuestra existencia. ¿Cuánto tiempo hace que no miras al cielo? El sol, las estrellas, la luna, las nubes. Están ahí, y cada día son diferentes. Además están en color, y no todo el mundo puede verlas. Así que aprovecha que tú si puedes. Saborea la vida, esos pequeños momentos que regala.

8. No tengas miedo a arriesgar. Si no arriesgas, nunca ganarás. Si no te decides, te quedarás sin saber qué había pasado. La vida no regala segundas oportunidades. Aquel viaje que pudiste hacer en su día, quizá no puedas volver a hacerlo. Y si lo haces, no va a ser igual, porque las condiciones serán diferentes: tendrás familia, o quizá ya no; tendrás más dinero o quizá menos; tendrás más salud o quizá estés muerto. Nunca desaproveches una oportunidad, porque no sabes si ese tren volverá a pasar. De hecho, estoy seguro de que no volverá a hacerlo, porque el tren de la vida va en una sola dirección, hacia delante.

9. Respeta a los demás. La vida devuelve lo que uno desprende. Es un pensamiento filosófico oriental milenario, que ha perdurado en el tiempo, y no puede ser más acertado. El avaro, nunca recibirá un préstamo; el egoista nunca recibirá compasión; el amargado no podrá recibir alegría… Y así hasta el límite de tu imaginación. Por lo tanto, si no respetas a los demás: sus gustos, sus costumbres, sus culturas, sus pensamientos, sus sentimientos…. No puedes exigir que ellos lo hagan contigo. De hecho, seguro que no lo harán.

10. Respétate a tí mismo. Tú eres el motor de tu vida, y por lo tanto el responsable de tu destino. Si no te respetas, y te haces valer, si no te esfuerzas al máximo en cada momento, si no buscas ser lo mejor persona que puedas llegar a ser. Entonces jamás podrás conseguir tus objetivos.

Y solo hay un objetivo en ésta vida:

Ser Feliz.

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