En Mi Mundo Interior | Los pájaros de la mañana.
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Los pájaros de la mañana.

Siempre he querido ser un pájaro. Uno de esos que saben cantar. Despertarse antes de que el sol salga, y alegrar la mañana. Ponerse sobre sus patitas, en la rama de un árbol, y contento, sin preocupaciones, cantar y silbar. Qué bonito trabajo debe ser alegrar la vida de la gente. Y además, sin pedir nada a cambio. Sólo necesitan una rama, un rayo de sol que apunte en el alba, y a empezar a hacer lo que mejor saben: Cantar.

 

Lo malo es que a lo largo del día, dejan de hacerlo. Será que el ruido de los coches y de la civilización los asusta, y se pasan el resto del tiempo buscando un lugar sin estruendos, donde poder seguir haciendo su trabajo. ¿Dónde se meterán? ¿ Por qué no pararemos un rato de circular con nuestros coches, motos y camiones, para dejar que se expresen? ¿ O será que en realidad su trabajo es sólo por las mañanas? Y si es así, ¿El resto del día qué hacen? ¿ O dónde carajo se meten? Yo quiero saberlo, para poder sentir amanecer cada día. Sería genial levantarse a las 2 de la tarde, y que estuvieran ahí, recibiéndote con su alegre piar. O acostarse uno a echar la siesta, a las 5, y un rato después cuando te incorporas, escucharlos a través de la ventana. Yo creo que eso sólo pasa en las películas o en el bosque. Igual es cuestión de ir a vivir a uno…

 

Parece que tienen una coreografía estructurada. Los hay que hacen pequeños sonidos, otros que silban, y luego está el que marca el compás del resto, con una melodía que nunca es la misma. Cada día una nueva canción, como en Los 40, pero en el mundo de los pájaros. ¿Dónde habrán estudiado estos pequeños cantores?

 

El sol va subiendo por el horizonte, y la luz es cada vez más fuerte, más clara. Si además está despejado se lanzan todos como demonios, y componen juntos una canción que suena como los ángeles. Lo malo es cuando llueve, ahí se ve que libran, que no trabajan. Porque es raro oírles cantar cuando llueve. O mejor dicho, se ponen en huelga. Ellos sólo se le cantan a Lorenzo, o eso parece.

 

Pero qué pasada sería ser un pájaro cantor. Con sus plumas llenas de colores, esos preciosos picos, y esa voz aterciopelada. Currar un par de horas, alegrando la vida a los afortunados que pueden oírlos, y luego pasar el resto del día volando, libre, sin rumbo, en busca de otros lugares sin los sonidos de la civilización. Batir las alas y surcar los cielos, y observar a los pobres humanos cómo se buscan la vida. Poder pararme en un abeto, y contemplar desde ahí, las preocupaciones que a los hombres asaltan: que si el coche nuevo, que si la ropa de marca, que si el restaurante de lujo, las vacaciones, la ropa del niño, las notas, y ese largo etcétera que tan bien conocemos.

 

Sería increíble ser un pájaro cantor. Sólo comería lo que necesite para vivir. Bebería cuando tenga sed. Y dormiría cuando tenga sueño. Si no estoy cómodo en un sitio, me iría a otro, y si aquel no me gusta, seguiría volando en busca de un lugar donde me encuentre bien. Si el viaje es largo, lo organizaría en compañía de mis amigos y mi familia, y todos juntos nos iríamos a un lugar más cálido, donde poder seguir dando la bienvenida al sol cada mañana.

 

Me encantaría ser un pájaro cantor, y alegrar la vida a la gente. Pero como no puedo serlo, al menos voy a seguir disfrutando cómo cantan… Ssshhhh, no hagas ruido, a ver si los espantas.

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