En Mi Mundo Interior | La vida es una partida de poker
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— La vida es una partida de poker

La vida es una partida de poker. Al nacer, se mezcla la baraja, y nos reparten las cartas. 

Unos vienen con pareja de Ases: son aquellos que nacen predispuestos para destacar sobremanera en algo, o aquellos que nacen en una familia acomodada. Su genética o su posición social, les hará la vida más llevadera.

Otros vienen con un A y una K: aparentemente lo tienen todo para triunfar, pero según va caminando la vida, y si juegan mal sus cartas, son los que más probabilidades tienen de darse un batacazo.

Los hay, que al nacer, vienen con una pareja de figuras: reyes, reinas o jotas. Ellos saben que pueden conseguir el objetivo. Pero deben esperar a ver cómo evoluciona la mano, para asestar el golpe de gracia.

Hay otras personas, que traen una simple pareja, una baja. Pero si tienen nervios de acero, y templanza, pueden conseguir una carta inesperada, que les hará llevarse la partida.

Luego están, los que tienen proyectos: dos cartas del mismo palo, dos cartas que están muy juntas, o dos figuras, pero que no casan. Y estos, en función de las apuestas iniciales, deberán decidir si jugar o retirarse, lo dificil es tener la tenacidad suficiente para llevarlos a cabo.

También existen, muchos, mejor dicho, demasiados, que empiezan con unas jugadas que aparentemente no llevan a nada: un 3 y un 9, un 5 y un 10, o una J y un 4. Y estos son los que más dificultades tienen, en principio, para encontrar la jugada ganadora.

La realidad es, que todos empiezan con dos cartas en la mano. Y la vida, sigue repartiendo cartas. Y uno, debe tomar decisiones. A veces seguir, a veces parar. En otras ocasiones, lanzar un farol. Subir la apuesta, o mantenerse en tu sitio. 

La vida es una partida de poker: Tienes dos cartas, como todos. La clave está en saber jugarlas. 

Ahora bien, en la vida, como en el poker… nunca se sabe si tienes la mano ganadora, hasta que el último jugador levanta su carta.

Yo, mientras tanto, con mi 2-7, veo tu apuesta, miro la mesa, y subo el resto…

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