En Mi Mundo Interior | El tiempo. ¿Cuánto tengo?
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El tiempo. ¿Cuánto tengo?

Desde el principio de la humanidad, el ser humano ha sentido un deseo exacerbado por conocer cuánto tiempo podrá vivir. ¿Cuántos años viviremos? ¿ Hay vida más allá de la muerte? ¿ Nos reencarnaremos? ¿Podré acceder a un estado superior, cuando mi corazón deje de latir?

No importa el credo o la religión, tampoco importa si se es ateo o incluso agnóstico. Musulmanes, cristianos, budistas, taoístas, sintoístas, ortodoxos… Todos tienen un plan, para cuando llega nuestra hora. De hecho, muchas veces no es necesario haber practicado una vida devota. Un simple gesto de arrepentimiento; una oración de un sacerdote; o incluso una donación pueden facilitarte el camino a la vida eterna. 

Pero esos temas no son los que me preocupan. Lo que a mi realmente me preocupa, no es conocer si cuando se termine mi tiempo en la tierra, podré tener vida en otro lugar. Lo verdaderamente importante, es cómo gastar el tiempo que me queda aquí. Y lo más importante, ¿Cuánto tiempo me queda?

Todas las mañanas veo en las noticias tragedias que sacuden al mundo entero. Accidentes de coche, de avión, de tren. Bombas, guerras, atentados. Erupciones volcánicas, tsunamis y terremotos. Plagas, enfermedades, asesinatos. Y cada noche, cuando me acuesto, sin saberlo, y sin apreciarlo siquiera, no me doy cuenta de lo afortunado que soy de no haber salido en el telediario. Y lo que es peor, salir formando parte de una cifra, o como un dato.

Cronos, el Dios del Tiempo de la mitología griega, y padre del todopoderoso Zeus, tampoco supo de cuánto tiempo disponía. Él poseía una ventaja, y es que era inmortal. Pero su tiempo al frente del gobierno durante la época dorada, nunca supo cuánto duraría, hasta que fue derrocado por sus propios hijos. Si él no lo sabía, mucho menos nosotros.

Ahora bien, si hay varias cosas que sé:

– Cada día pasa más rápido que el anterior. Parece que fue ayer cuando estaba aterrizando en Tailandia, y me maravillaba el bullicio del aeropuerto de Bangkok. Han transcurrido 8 meses, y ya estoy pensando a dónde iré éste próximo verano. Aún digo más. Si cierro un momento los ojos, me veo en el camión militar camino de Hoya Fría, cuando vine a hacer el servicio militar. Si me concentro, me recuerdo jugando en el patio del colegio de San Pedro de los Arcos, con 5 años, y corriendo y saltando detrás del balón. Eso, si lo sé. ¿ Pero cuánto tiempo me queda?

– Cada momento perdido no se repetirá. No me quiero volver a arrepentir de cosas que pude hacer y no hice. A lo largo de mi vida han surgido posibilidades de viajes, aventuras, vivencias y momentos que por vagancia, o por el hecho de pensar que ya lo haría más adelante, los dejé pasar. Ahora veo que fue un error. Esos momentos ya los he perdido. Y no volverán. Quizá viva algo parecido en el futuro. Pero no serán aquellos instantes que en su momento descarté.

– Sólo tengo una vida. A diferencia de los gatos, que se les suponen siete vidas, el ser humano sólo dispone de una vida: ésta. La que tengo yo. La que disfrutas tú. Y no la quiero desaprovechar. No voy a malgastar ni un solo instante en recordar las cosas que me han hecho daño. No rebuscaré en el pasado, intentando encontrar aquel camino que en su momento tomé, para atormentarme, por haber cogido un camino que hoy creo equivocado. El trayecto que sigo, es el que he decido coger. No puedo volver atrás. Eso es una evidencia. Y pensar otras cosas, es malgastar el preciado tiempo del que dispongo.

– “Le sacaré el jugo a la vida”. “Carpe Diem”. “El tiempo es algo que se agota, mientras planeas qué hacer con él”. Ésta y muchas otras frases estamos hartos de oírlas, pero no somos conscientes de la importancia que tienen. Un buen amigo mío, de hecho, mi mejor amigo, tiene una frase que añade siempre que hacemos un brindis: “Salud, amor y dinero”; y dice: ” Y tiempo para disfrutarlo”.

Eso es lo que voy a hacer, sacarle partido al tiempo que me queda. No sé cuanto… Quizá un día, o un año, o diez, ojalá 50 ó 60 años. No quiero hacer una lectura pesimista, más bien al contrario. Pero nadie me dice que mañana no tendré un accidente. Ojala que no pase. Pero como no lo sé, si sé que no voy a desaprovechar éste regalo divino.

Sé que quiero sacarle el jugo a la vida. Y eso, debes hacerlo tú también.

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